Cuando escuchaste que BSF estudiaría Romanos, ¿cómo reaccionaste?
¿Con un "¡Romanos!", lleno de expectativa y asombro?
¿O con un "¿Romanos?", con preocupación, incertidumbre o incluso temor?
Al conversar con amigos sobre el estudio y considerar mis propias ideas equivocadas, noté un entusiasmo mezclado con tres preocupaciones: Romanos puede parecer difícil de entender. Puede resultar difícil identificarse con Pablo. Las aplicaciones de Pablo nos desafían a cambiar.
Si te identificas con esto, sigue leyendo. Desempacaré algunas cargas que solemos llevar y compartiré perspectivas que pueden aligerarlas.
Romanos está escrito en distintas capas: no necesitamos entenderlo todo de una vez
La teología de Pablo, con sus distintas capas, puede hacer que Romanos parezca denso y difícil para los lectores de hoy. Con frecuencia cita y hace referencia a pasajes del Antiguo Testamento que muchos de nosotros no conocemos bien, y aborda audazmente temas controvertidos tanto en su época como en la nuestra. Sin embargo, Pablo escribía a creyentes en Roma, no a teólogos profesionales, y eso nos llena de esperanza.
Como guía, Pablo lleva a sus lectores —a ti y a mí— a contemplar el evangelio que transforma vidas.
Toda una vida de aprendizaje preparó a Pablo para mostrar cómo Jesús cumple las promesas, las prefiguraciones y las profecías del Antiguo Testamento. Pablo se formó como fariseo—un experto en la Ley y los Profetas. Entendía las raíces del evangelio en el Antiguo Testamento. Nos muestra cómo Jesús llevó a cumplimiento la obra que Dios había planeado desde mucho tiempo atrás para redimir y restaurar Su creación. Dios siempre tuvo la intención de bendecir y adoptar a personas de cada nación por medio del descendiente de Abraham—Jesús.
Cuando ves que Pablo normalmente presenta una verdad y luego la demuestra e ilustra a lo largo de capítulos en vez de párrafos, su argumento se vuelve más fácil de seguir. Observa cómo declara una verdad, la respalda con otras Escrituras, añade ilustraciones e incluso responde a objeciones en el camino. Como guía, Pablo lleva a sus lectores—a ti y a mí—a contemplar el evangelio que transforma vidas.
Romanos es profundamente personal: recuerda la razón por la que Pablo escribió
Desde nuestra perspectiva del siglo XXI, Pablo puede parecer una figura legendaria e imponente más que un pastor compasivo, un hermano en Cristo y un discípulo como nosotros. Sin embargo, la pasión de Pablo es clara: anhelaba ofrecer ayuda práctica y decir algo que animara y fortaleciera la fe de los creyentes en Roma.
Si te adelantas y lees primero Romanos 16, verás el corazón de Pablo al descubierto. Sin reservas ni formalidades, Pablo se desborda en amor, honor, respeto, preocupación y aprecio por sus amigos y colaboradores en Roma. Romanos contiene su lista más extensa de saludos, que incluye a aristócratas y esclavos, hombres y mujeres, judíos y gentiles. Incluso honra a la madre de Rufo, quien había sido como una madre para él (Romanos 16:13).
Mientras Pablo escribía a los amados creyentes en Roma, imaginaba sus rostros y luchas específicas. ¿Te identificas con eso? Cuando haces tu estudio bíblico, ¿vienen a tu mente seres queridos o amigos? A menudo pienso en cómo la verdad que estoy aprendiendo podría ayudar a un amigo, animar a mi esposo o ayudar a mi hijo a madurar. Mientras estudias, recuerda cómo la pasión de Pablo por Cristo y su compasión por las personas fueron las que lo impulsaron a compartir el evangelio, servir al Señor y escribir esta carta.
Romanos amplía nuestra visión del evangelio: prepárate para ser desafiado y transformado
La enseñanza de Pablo puede parecer intrusiva cuando deseamos gobernar nuestra propia vida. Pablo comienza su carta exponiendo el impacto total del pecado en nuestra mente, nuestro corazón y nuestra vida (Romanos 1:21), y luego presenta la solución igualmente completa del evangelio—mentes renovadas que influyen en cada aspecto de la vida (Romanos 12:2).
Pablo comienza Romanos 12 con un llamado a rendir toda nuestra vida a Dios sin reservas (Romanos 12:1). Luego, Romanos 12–15 muestra cómo la fe en Jesús lo transforma todo—la familia, la iglesia, el trabajo, las amistades, los enemigos e incluso la sociedad. Esto lo vemos en la transformación del propio Pablo: antes de su encuentro con Jesús, perseguía violentamente a la iglesia de Cristo. Después de su conversión, trabajó incansablemente para edificarla. La fe en Jesús cambió las pasiones, el propósito y la perspectiva de Pablo.
La pasión de Pablo por Cristo y su compasión por las personas lo impulsaron a compartir el evangelio, servir al Señor y escribir esta carta.
¿Por qué Pablo compartió el evangelio en once capítulos detallados con personas que ya eran salvas? Porque aún tenían mucho que aprender sobre cómo aplicarlo, ¡y nosotros también! ¿Tienes resuelto cómo vivir para Jesús? Yo no, y cualquiera que me conozca bien puede confirmarlo. La mayoría de nuestras relaciones revelan dónde aún necesitamos crecer, especialmente con aquellas personas que no piensan ni viven exactamente como nosotros. Las verdades perdurables del evangelio ofrecen ayuda y la única esperanza para que las personas experimenten restauración con Dios y unidad con los creyentes hoy y siempre.
Pablo escribió Romanos para fortalecer a creyentes comunes, como nosotros. Lo escribió con un corazón lleno de amor. Señaló el poder del evangelio para llevar a personas como tú y como yo de la culpa a la gracia. Pídele a Dios que profundice tu comprensión del evangelio y de su poder para cambiar tu vida. Únete a un grupo de BSF para estudiar en una comunidad que te apoye. Este es un estudio que no querrás perderte.
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